Ensoñación de una esfera azul

Una esfera azul y cian flota en la oscuridad, llena de color iridiscente y luz fragmentada, mientras varios orbes desenfocados aportan profundidad al fondo.

Esfera azul y cian sobre un fondo negro, cubierta de color iridiscente y luz fragmentada, con orbes desenfocados al fondo.

Una esfera perfecta flota en la oscuridad y encierra en su interior toda una tormenta de luz fracturada. Azules, cianes y destellos de color iridiscente se dispersan por su superficie, como si el objeto estuviera en movimiento constante y, aun así, suspendido en una quietud absoluta. El espacio circundante se pierde en el negro, haciendo que la esfera parezca autónoma, de una escala casi planetaria.

Lo que atrae la atención es la tensión entre precisión y caos. El borde exterior es limpio y geométrico, pero dentro los reflejos se descomponen en incontables fragmentos, cada uno de los cuales recibe la luz desde un ángulo distinto. Parece menos un objeto sólido que un instante de energía congelado brevemente en el vidrio.

La repetición de orbes desenfocados en el fondo crea un ritmo callado que hace eco de la forma central sin competir con ella. Juntos generan profundidad y distancia, como si la mirada atravesara capas de luz y no de espacio.

La imagen transmite una intensidad serena: mínima en su composición, pero rica en movimiento, color e ilusión óptica, con la claridad y la distorsión coexistiendo en un mismo aliento.

En la exposición Obra 71 de 363

La posición de la mirada

A través del vidrio

Antes de explicar el mundo

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