El techo de clase: por qué el privilegio sigue pesando en el trabajo
Descubre cómo la clase social y el privilegio levantan barreras profesionales y limitan el éxito incluso en ámbitos meritocráticos, según el libro El techo de clase.

El techo de clase: por qué compensa ser privilegiado, de Sam Friedman y Daniel Laurison, explora cómo influye la clase social en la trayectoria profesional y revela las ventajas ocultas de las que disfrutan las personas privilegiadas. Pese a la promesa de la meritocracia, quienes proceden de entornos más acomodados se benefician de su afinidad cultural, su capital social y las dinámicas laborales, lo que crea una barrera de clase para alcanzar el éxito en las profesiones de élite.
1. El mito de la meritocracia
Una de las ideas centrales del libro es que el esfuerzo y el talento por sí solos a menudo no bastan para alcanzar el éxito profesional, especialmente en las profesiones de élite. Incluso en sectores que afirman valorar el mérito, las personas de origen privilegiado tienen más facilidad para ascender gracias a ventajas poco visibles, como sus redes de contactos, su familiaridad con los códigos culturales y sus recursos económicos. Esto cuestiona la creencia generalizada de que vivimos en una sociedad puramente meritocrática.
2. Afinidad cultural y dinámicas laborales
Los empleadores suelen contratar o ascender a las personas en función de lo que perciben como su «afinidad cultural», algo que tiende a favorecer a quienes proceden de entornos privilegiados. Esto se refleja tanto en las conversaciones informales en el trabajo como en las normas tácitas sobre la vestimenta, los modales y las aficiones. Quienes no encajan de forma natural en esas normas suelen quedar al margen de los ascensos o ser considerados menos competentes, aunque su desempeño sea sólido.
3. Discriminación de clase sutil
La discriminación por clase social puede ser más difícil de detectar que la discriminación por raza o género, pero está muy extendida. Las personas de origen obrero suelen sufrir microagresiones o exclusión en entornos profesionales; por ejemplo, se les hace sentir que no pertenecen al grupo en situaciones sociales, lo que termina afectando sus posibilidades de progresar. El libro muestra cómo ciertas dinámicas laborales sutiles benefician a las personas privilegiadas y frenan a quienes proceden de entornos menos acomodados.
4. La importancia del capital social y cultural
Las personas de origen privilegiado suelen beneficiarse tanto del capital social —sus contactos— como del capital cultural —su familiaridad con las normas y los comportamientos de las élites—. Esto les permite desenvolverse con mayor facilidad en los entornos profesionales, establecer contactos de manera más eficaz y acceder a mejores oportunidades laborales. En cambio, las personas de origen obrero suelen carecer de estas ventajas tácitas, incluso cuando tienen cualificaciones similares o superiores.
5. Desigualdad salarial y en la progresión profesional
Incluso cuando las personas de entornos menos privilegiados logran acceder a profesiones de élite, tienden a ganar menos y a ascender con menor frecuencia que sus colegas de origen más acomodado. Esta brecha salarial persiste incluso cuando se tienen en cuenta las diferencias de formación y experiencia, lo que demuestra que el techo de clase no afecta solo al acceso a empleos prestigiosos, sino también al éxito profesional a largo plazo.
6. Élites que se perpetúan
El libro destaca cómo las élites profesionales suelen perpetuarse. Las personas que ocupan posiciones de poder tienden a contratar a otras de origen y clase social similares, reforzando así la desigualdad entre generaciones. Esto crea un «techo de clase» difícil de romper para quienes no cuentan con contactos previos o con el origen social «adecuado».
7. El costo emocional de la movilidad de clase
Otra idea de gran fuerza es el desgaste emocional que la movilidad de clase puede causar. Acceder a profesiones de élite suele exigir desenvolverse en un mundo que se percibe como ajeno, lo que puede generar sentimientos de alienación o el síndrome del impostor. El libro subraya la carga psicológica que soportan quienes logran acceder a los niveles superiores pese a su origen, pero se sienten constantemente fuera de lugar.
8. Implicaciones para las políticas institucionales y públicas
El libro reclama cambios en las prácticas de las organizaciones y en las políticas gubernamentales para hacer frente al techo de clase. Entre ellos figuran procesos de selección más transparentes, medidas contra los sesgos inconscientes en la contratación y garantías de que los ascensos se basen en el desempeño evaluado objetivamente, y no en dinámicas sociales informales. También destaca la necesidad de políticas que mejoren el acceso a las oportunidades para personas de cualquier origen, como las ayudas económicas para la educación y mayores posibilidades de establecer contactos profesionales.
Resumen del libro
Estas ideas revelan lo arraigada que está la desigualdad de clase, incluso en los entornos profesionales actuales. El libro ofrece una mirada crítica sobre cómo el privilegio sigue condicionando el éxito profesional y plantea que alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades exigirá cambios importantes tanto en las instituciones como en la sociedad.