La vida en el estanque: nenúfares morados
Unos nenúfares morados se alzan entre hojas verdes en un estanque en calma; sus suaves tonos resplandecen al sol.

El estanque apareció ante la mirada, con las hojas de los nenúfares esparcidas como monedas verdes sobre el agua.
Abajo, el agua reposaba en calma, con un brillo lustroso en la superficie. El aire era templado y traía un leve olor a tierra mojada. Los nenúfares, de pétalos de un suave tono morado, se alzaban entre las hojas como pequeñas coronas flotando en el estanque.
La quietud envolvía el ambiente, apenas interrumpida por el tenue croar de una rana a lo lejos. Alrededor de las flores se agrupaban las hojas, algunas ribeteadas de amarillo pálido. La luz del sol se filtraba y hacía resplandecer los tonos morados de los nenúfares.
Desde aquí, la escena parecía un poema sereno: delicadas flores acunadas en el agua. El mundo se reducía a las formas suaves de los nenúfares, la superficie del estanque, lisa como un espejo, y la caricia del aire. Los nenúfares, como secretos silenciosos, tienden un puente entre el agua y el cielo. Así como la belleza perdura en las pequeñas cosas, estos nenúfares convierten el estanque en un cuadro vivo.
En la exposición Obra 190 de 363
Encontrarse con otras vidas
Flores sobre el agua
Antes de explicar el mundo
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