La costa bajo un horizonte resplandeciente
Oscuros cabos e islas se adentran en un mar dorado bajo un horizonte rojo anaranjado, con pequeñas embarcaciones dispersas sobre el agua.

Vista desde gran altura, una costa oscura se adentra en aguas bañadas de oro. Cabos irregulares y formas semejantes a islas dibujan una sucesión de bahías y canales, cuyos contornos más distantes quedan suavizados por la bruma. Las pequeñas embarcaciones mar adentro dan una medida de la amplitud del mar. A lo largo del horizonte, luces naranjas, carmesíes y ambarinas se extienden bajo nubes dispersas, mientras la parte superior del cielo conserva tonos azules más fríos. Los reflejos llevan esos colores cálidos sobre el agua, uniendo cielo y costa en un amplio campo luminoso. La vista evoca la paz de la distancia y el esplendor natural, y captura la transición gradual del día a la noche sobre la tierra y el mar.
En la exposición Obra 41 de 363
Salir de lo conocido
De la isla a la orilla
Antes de explicar el mundo
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